Familia, Individuo y Sociedad

Art. Publicado en http://www.e-neurocapitalhumano.org/shop/detallenot.asp?notid=519

 

Familia, Individuo y Sociedad; todos somos responsables  por la de-formación de los valores.

 

Dra. Graciela Campos*                                                     Lic. José Miguel Toro*

Presentamos aquí, una invitación a reflexionar en, si la ausencia de valores y la desesperanza son síntomas de un trastorno individual o bien, parte del deterioro actual de la sociedad y, que se manifiestan en muchos de sus individuos.  Pensemos en los hechos terroríficos que observamos casi a diario;  los eventos recientes entre Israel y Palestina en Siria o, en México y en muchos otros sitios,  sólo por poner algunos ejemplos, reflejan la crisis de valores y  las conductas que nuestra sociedad ausente de humanidad  es capaz de realizar en nombre del egoísmo, la ambición y  la sed de poder.

-Tal vez y como mencionó Ikram Antaki (1999) no es únicamente, la formación académica y científica una condición con la cual se obtendrán conductas civilizadas-

Freud menciona, que el individuo lleva en sí mismo una doble tendencia: hacia el bien: Eros o pulsión hacia la vida y  Tanatos  –Thánatos-  o tendencia hacia la muerte.

La elección se hace desde el inconciente  y  la influencia del medio ambiente  -en especial de la madre-  son fundamentales para conformar el comportamiento futuro del niño.

Al respecto, Karen Horney dice:

Si falta calor por parte de los padres en el contacto con sus hijos, ello originará en estos frustración, intimidación y hostilidad”. Y si tal hostilidad se prohíbe, terminará siendo reprimida, aunque se mostrará en fantasías de daño personal y en conductas sociales desajustadas, todo lo cual sería la cuna de la angustia básica. (K. Horney, 1937).

La finalidad de plantear estas ideas, a manera de introducción para este trabajo, es poner el énfasis en la consideración de los factores culturales y no únicamente en aspectos biológicos y psicológicos ya que, los contextos entre ellos la familia y la educación ejercen una influencia fundamental que puede determinar los comportamientos de sus integrantes; así niños amados y valorados posiblemente logren convertirse en adultos virtuosos y, por el contrario; niños carenciados afectiva y espiritualmente seguramente producirán comportamientos gravemente disfuncionales en la vida adulta.

Comentario analítico

La persona, necesariamente se forma en un ámbito social, ello implica dos componentes fundamentales:

Por un  lado, la persona es una ser individual –un organismo-,  con la particularidad del conocimiento racional de naturaleza espiritual. Por otro, la característica de formarse en comunidad, muestra una naturaleza que sólo puede realizarse de manera social.

.Aristóteles, solía decir que  el hombre es un Zóon politikon, es decir, que el hombre es un animal político. Este ser individuo, posee una unidad de tipo substancial, formada por dos componentes, el cuerpo y el alma:

Lo corporal, constituye la sede donde se asientan los sentidos, que propician la capacidad de conocimiento concreto del entorno mundano. El otro componente, que forma la unidad substancial, con lo anterior, es el alma, que es la sede de su inteligencia, y es de naturaleza espiritual. Ambos componentes constituyentes del hombre, tienen la posibilidad de ser influenciados desde el exterior, es decir, poseen capacidad de vinculación con el mundo circundante.

Esto, indica que el hombre es capaz de generar un cierto diálogo con ese entorno, en el cual existen canales de comunicación conscientes e inconscientes, que le permiten acceder de una u otra manera a contenidos significativos, con una carga moral, es decir, positivos o negativos,  según el caso, con respecto a normas o leyes que regulan su estar en sociedad.

Debido a que este hombre, que como dijimos es Persona, y es portador de una inteligencia cuya particularidad específica es el razonamiento, está en condiciones, de aprendizaje mediante, el procesamiento de datos que recibe por mediación de los sentidos que como dijimos son inherentes al cuerpo. Dicha capacidad de procesamiento tendrá una forma de administrar los datos provenientes del entorno y trabajarlos, según un catálogo moral que implica necesariamente una distinción entre lo correcto y lo incorrecto, acorde a una serie de variables que apuntan al principio de conservación de la vida, tanto personal como la del otro, expresada ésta en formas concretas de convivencia social.

La llamada Inteligencia Espiritual, según lo expresado por Danah Zohar y Iam Marshall, en su texto  La Inteligencia Espiritual, (2001) implica el conocimiento y la administración de valores en el terreno de la convivencia de la persona. Los valores, que son bienes apetecibles en sí mismos, están implicados en esa compón vivencia, son una particularidad exclusiva de la persona, pero esos valores; son tales si son positivos.  De lo contrario, estamos hablando de des-valores.

El relato con el que inicia este artículo,  habla de  personas o grupos de individuos que poseen des-.valores. Ahora, y de  frente a estos  hechos  concretos, donde están de por medio muchas personas inocentes, nos preguntamos. ¿Qué hacer? ¿Cómo obrar?

De estos interrogantes, surge un abanico de caminos, pero todos ellos deberían tener como núcleo duro, la necesidad de rescatar a la persona, porque posee dignidad ontológica y, además, es susceptible de ser educada.  Y si ello no ocurre o no ocurrió, debemos marcar una carencia, tanto en la familia, dónde seguramente hubo ausencia de valores, y en su contexto, que dejó pasar una oportunidad de formar a uno de sus integrantes, entregando a la misma sociedad, a alguien que no tiene posibilidades de ejercer ese Motus naturalis, propio de la misma persona, como es el ser social, del que nos había hablado el filósofo griego.

La familia, está pasando por tiempos de turbulencia, donde se perciben carencias afectivas y de valores, que terminan manifestándose en el tipo de conductas, como las que muestran los  ejemplos del relato. Por lo cual es relevante, hacer un llamado a la sociedad y a sus  instituciones  a tomar las riendas por el camino de la educación, entendida como formación y como hipótesis de solución a este tipo de fenómenos personales y sociales.

Conclusión

De lo anteriormente expresado, la Unidad de la Persona, es altamente sensible a factores internos  y externos en su desarrollo, a tal punto que las circunstancias que acontecen en su derredor, terminan afectando positiva o negativamente a la misma.

Cuidemos, pues, que los entornos con los que la Persona interactúa, sean verdaderamente ricos para que terminen influenciando positivamente en ella.

 

Bibliografía Básica

– Celebrar el pensamiento citas (1999).  México.

– Karen Horney. (1993).  La personalidad neurótica de nuestro tiempo. Barcelona: Editorial Paidós.

– Zohar – Marshall – ( 2001) Inteligencia Espiritual – Plaza & Janés Editores S.A.

 



* Médico General porla Universidad Autónoma de Aguascalientes, Lic. En Comunicación,  Universidad Iberoamericana;  Terapeuta Familiar, Universidad del Valle de Atemajac, México.

*Lic. En Filosofía porla Universidad CAECE; Prof. En Sagrada Teología,– UNSTA;  Posgrado en Sagrada Teología –Universidad Católica Argentina;  Posgrado  en Gestión Educativa , FLACSO- Argentina