LA RIQUEZA DE ENRAIZAR EN LA CREATIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Creatividad en la escuela

Creatividad en la escuela

 

Art. Publicado en la Revista http://www.e-neurocapitalhumano.org/shop/detallenot.asp?notid=582

 

LA RIQUEZA DE ENRAIZAR EN LA CREATIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS 

Las relaciones interpersonales dentro del ámbito laboral educativo

 

Introducción

 

-Las Organizaciones están constituidas por personas. En este sentido, si nos ubicamos en un tipo de organización, como lo es una  Institución Educativa hoy, muchos de nosotros, hacemos o tratamos de hacer una opción por un valor fundamental. La riqueza que acarrea la diversidad enraíza en la creatividad.

 

Planteos:

Decimos hoy porque, hasta hace algunos años atrás, por influencia de los valores culturales reinantes, se buscaba formar en la uniformidad y en un pensamiento único. Y con esa uniformidad, se trataba de “formar” a los niños, y con ello, pensábamos que llevábamos adelante una educación de calidad, porque todos estábamos educando con las “mismas oportunidades”, en una estructura educativa verticalista. El supuesto antropológico que alimentaba este paradigma era que “todos somos iguales y nacemos con las mismas oportunidades”.

-Frente a esto, y por un lado, hoy, al vivenciar una cultura por la diversidad, estamos diciendo y asumiendo, que en esta diversidad, se encuentra involucrada toda la comunidad educativa y ahí es donde, ésta debe apelar y desarrollar toda su capacidad creativa.

-Además, debemos tener presente que las Personas somos naturalmente seres sociales, lo que fundamenta ontológicamente nuestra  tendencia a la vinculación. Pero esta tendencia natural, es diversa o mejor dicho, se orienta en diversas direcciones. Esa orientación hacia varias direcciones, genera vínculos intencionales, que son las vinculaciones que cultivan solamente las personas y las define en cuanto accionan, de allí que, también, podemos visualizar maneras distintas de ser. Esto se ajusta al principio latino que dice: “Operari sequitur esse” ( El famoso, obrar sigue al ser. Primero se es y luego se actúa en consecuencia)

 

Hipótesis:

Creando espacios para el diálogo común, es como la Institución Educativa comienza  a modificar su estructura verticalista. Es desde lo vivencial donde se puede experimentar la confluencia de una institución que aún sigue siendo verticalista y que hoy, además, está sumergida en la diversidad.

Por eso decimos, que creando estos espacios, sus integrantes podrán enraizar en la creatividad, en pos de un objetivo común que nuclee, que genere el compromiso de todos, donde ensayando la flexibilidad, sus integrantes puedan desarrollar la creatividad de cada uno, enriqueciendo de este modo las relaciones interpersonales en pos del objetivo común.

 

Implementaciones:

Algunos Principios que debería tener presente un Equipo Creativo para poder cambiar el paradigma:

A-   “Estar constituido por personas con diferentes estilos de pensamiento y de acción” 

Este principio da lugar a la necesidad de considerar a los equipos de trabajo formados por un abanico de matices donde la riqueza de sus integrantes redunda en la riqueza de los aportes y del equipo en general.

B-   “Vivir desafíos de alta calidad”.

Este principio nos permite plantear desafíos, donde cada uno de los integrantes, motivación mediante, tiene la oportunidad de dar todo de si para el conjunto o el todo. Esto trae como beneficio un equipo altamente competitivo. En él cada integrante compite de alguna manera consigo  mismo y no con el otro, para no generar potenciales rivalidades, lo que terminaría por corromper la armonía del equipo.

 C“Manejar técnicas y métodos avanzados de creatividad que permitan llegar más allá de las habilidades propias de sus profesionales”

Mediante este principio damos la oportunidad a que los integrantes de los equipos, desarrollen relaciones interpersonales, y profesionales, permitiendo desde lo laboral fortalecer los vínculos que terminarán profundizando el conocimiento interpersonal de los diversos integrantes.

Todas estas acciones pueden unificarse en un fin común, elegido verdaderamente con la participación de todos, a partir de espacios creados donde se pueda reflexionar un para qué estamos acá, o para qué vengo a esta institución. Cuando este objetivo común se construye entre todos y desde un verdadero compromiso con la realidad que acontece allí, se da la unidad Institucional.

Pero, si nuestros para qué son individuales y están llenos de intencionalidades personales, la institución se desmembra, pasando de ser nuestra institución, a ser la institución de cada uno, y así, en este individualismo quedan atrapados los únicos que dan la razón verdadera a ese para qué, que son los niños.

Ejemplo de este declive ruinoso, se da en casos como los que indicamos a continuación: Cuando un docente solicita un objeto necesario para su didáctica, y la Institución Educativa lo compra, es de esperar que el mismo sea de uso común y no personal. O cuando un docente, preparara un número artístico, para un acto escolar y no lo prepara en función del aprendizaje de los niños, sino con el objetivo de mostrar sus propias capacidades o porque la currícula lo solicita, eso también deja evaporarse un objetivo que hace  al bien común.

Un ejemplo, contrario a lo que venimos afirmando y vinculado a la apertura creativa, es cuando un docente, comparte sus prácticas e interacciona con sus pares, para mejorar el desarrollo de aprendizaje de sus niños. Acá, hay un para qué, que coincide con el objetivo común. Cuando el equipo directivo, nuclea y propone espacios para el diálogo entre sus docentes, cuando este mismo equipo directivo parte de los valores y potencialidades que cada uno de los docentes posee e integra esos valores, en función de un objetivo común, también hace a la unidad y equilibrio del todo. Rescatando desde la riqueza que brinda la diversidad, desde una estructura cada vez menos verticalista.

Fortalece la mentalidad creativa, y valora aún más la diversidad, que un equipo directivo y docentes tomen conciencia que los padres y toda la familia de los niños, forman parte de la comunidad educativa y sean estratégicamente invitados a espacios creados para su participación en forma positiva, integrados desde sus potenciales  y no solo para solicitar dineros, o aportes vinculados a intereses cuasi personales,   etc, en nombre de la Institución. Sino que los padres sean invitados a realizar sus aportes desde sus posibilidades, como desde su profesión, desde su tiempo, desde su presencia, etc en la Institución, y para la Institución; por lo tanto decimos, comunidad educativa somos todos.

Solo nos falta para poder vivenciar la riqueza de enraizar en la creatividad, poner lo antedicho en práctica, en espacios vacíos para llenarlos de propuestas, donde toda la comunidad educativa pueda desde un enraizamiento en la creatividad, mejorar verdaderamente sus relaciones interpersonales, revalidando ese “para qué”, que es el hilo primordial que permite entre todos acompañar en su proceso de aprendizaje a los niños, desde su propia diversidad, inmersos todos, como comunidad educativa, en una diversidad a partir de ahora, creativa por naturaleza.

 

Muchas gracias….. 

Prof. Alejandra Patricia Amicucci- San Isidro – Argentina

Lic. José Miguel Toro – Buenos Aires – Argentina

Conflicto y Complejidad en las Organizaciones

Conflicto en las organizaciones

Conflicto en las organizaciones

 

Art. Publicado en la Revista http://www.e-neurocapitalhumano.org/shop/detallenot.asp?notid=584

Conflicto y Complejidad en las Organizaciones 

La necesidad de buscar un equilibrio que beneficie a sus integrantes.

 

Dra. Graciela Campos Escalante – Lic. José Miguel Toro 

 

Con estas líneas deseamos mostrar algunos aspectos, de una realidad laboral cotidiana, que se está extendiendo cada vez más. Encontrar un equilibrio favorable, es fundamental, pues, de lo contrario terminará afectando a la totalidad de la  organización.

Los estudios sobre sistemas identifican, que en los grupos o conglomerados  humanos, ocurren eventos continuos, relacionados con su equilibrio: perturbaciones, homeostasis, retroalimentación y cambio con desarrollo, crecimiento, desestructuración o, en el peor de los casos,  desaparición de ese sistema.

No obstante, aún las conformaciones más estables, son sistemas en movimiento. Y lo son por estar formados por personas, que en sí mismas son seres que se desenvuelven en el ejercicio de los vínculos. Si se mantienen como están, es porque existe un balance entre procesos opuestos, que, sin embargo,  siempre tienden a modificarlas.

En el estudio de la dinámica de las organizaciones laborales, plantearemos una propuesta a manera de hipótesis:

Los sistemas humanos, establecidos  en un lugar determinado  y  que  por tanto, interactúan con factores ambientales y culturales específicos,  manifiestan  cambios con características ampliamente distintas, ante un mismo estímulo o evento.

Si bien los sistemas a los que nos referimos están integrados por personas, las que tienen por definición la capacidad de adecuarse, por medio de su inteligencia y voluntad a situaciones nuevas, también es cierto que esas condiciones muchas veces, pueden resultar demasiado vertiginosas en sus cambios, y terminan justificando la descomposición del sistema, generando un abanico de  consecuencias .

Pensemos, en un ejemplo:  Con el ritmo agitado en el que vivimos dentro de los ambientes laborales, cargados de responsabilidades en el ejercicio de nuestras tareas o bien en nuestros emprendimientos personales donde el beneficio económico depende de nuestros esfuerzos; con la ocurrencia de diversos fenómenos hacia el interior de dichos sistemas se generarán, no sólo múltiples efectos, en la interacción con sus integrantes,  y más aún, se modificará la propia estructura y  la de su medio ambiente.

¿Cómo sucede que una misma clase de información pueda generar situaciones tan extremas  en una organización, como por ejemplo,  el que  algunos de sus integrantes presenten síntomas como cansancio crónico, y manifestaciones somáticas?  Un caso típico es el llamado Burn Out que ocurre como “respuesta” ante el ambiente de estrés crónico.

Este síndrome es un mal de este siglo, tiene tres características que el Dr. Daniel López Rossetti, psiquiatra y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, define: “… el paciente se siente sobrecargado por las personas a su alrededor y genera recursos emocionales disminuidos, dificultad para seguir trabajando o prestando un servicio. La despersonalización: asume conductas deshumanizadas, automáticas, estereotipadas y disociadas, alejándose del otro como en un intento por terminar con el agotamiento. Clasificando a las personas en categorías y no como individuos, como mecanismo de defensa. Sensación de bajo logro personal: tiene un sentimiento negativo de sí mismo, baja autoestima, es indiferente y disminuye su contacto con la gente o busca cambiar de trabajo”.[1]

Éste no es un evento aislado sino un trastorno que se propaga como un “contagio” emocional hacia toda la organización, ocasionando también, efectos negativos en las personas directamente involucradas en el proceso, o bien en sus allegados, familiares y otros, que terminan modificando o adaptando el tipo de vínculo que está establecido con la persona afectada directamente. 

Estos conflictos a nivel de todo el sistema o de alguno de sus integrantes trascienden, no se detienen ahí. Las organizaciones tienen nexos, han establecido vínculos incluso con gente que vive en otros países, las redes sociales son hoy por hoy, el medio más conocido para ingresar a contactos comerciales, relaciones culturales o académicas, con lo cual las perturbaciones o los cambios en un sitio se propagan  rápidamente a otros. Lo fundamental es que la información produce transformación y cambios a todos los niveles en las interacciones involucradas.

Esta red de vínculos virtuales, donde no solo viaja información objetiva, sino también subjetiva, en la cual está implícita el estado anímico de las personas, termina formando un sistema más complejo que el original en la cual se muestran algunas características propias del mismo, entre las cuales encontramos un lado positivo: como la actualización permanente, la vinculación con personas de otras culturas, la posibilidad de gestar negocios, la posibilidad de una mejor atención a los clientes, etc. Pero también, un lado negativo: lo vertiginoso de la sucesión de los hechos a los que nos tenemos que adecuar e informar, los requerimientos de personas de otras latitudes, las exigencias de negocios particularmente de otros lugares geográficos con todo lo que implica, las exigencias de los clientes que cada vez estamos más acostumbrados  a solicitar mejor atención, etc.

Todo ello es sostenido o debe serlo, por la Persona, un ser netamente limitado que si bien es adaptable a múltiples situaciones, las que cambian por impulso de la Persona, también reciben estímulos externos, y ello termina generando un complejo que en ocasiones no favorece a la persona, por el contrario, termina afectándolo negativamente, provocando este estado llamado Burn Out o Síndrome del quemado.

Desde un lado positivo: Pero si bien, hemos marcado un efecto negativo, también debemos destacar la inmensa contribución que aportó para la Persona el desarrollo de vínculos, de relaciones interpersonales, que trascendieron el ámbito casi hogareño y local para hacerse internacional, porque ello trajo beneficios que se plasmaron en desarrollo humanos, profesionales, comerciales, científicos, tecnológicos, etc. Todo lo cual redunda en el mayor beneficio para la persona, que como sabemos es un ser social por naturaleza.

Conocer que los cambios, ocurren siempre,  que actualmente se producen con mayor rapidez, que son irreversibles, además de que pueden también propiciar no sólo situaciones conflictivas sino también el desarrollo de las personas y sus contextos, es una buena noticia ya que cuando  “nos encontramos en zonas desconocidas” hay una tendencia a desarrollar nuevas estrategias de resolver problemas y con ello mejorar la capacidad intelectual, emocional y afectiva. Todo lo cual se constituye en una oportunidad.

Desde estas líneas proponemos mantener el equilibrio, que redunda en salud no solo del sistema, sino también, de las personas que los conforman, y es hacer un llamado a la necesidad de distinguir entre lo urgente y lo importante, dando prioridad en un marco de orden a lo importante. Dado que lo urgente es un fenómeno que tiende a reproducirse frecuentemente motivado por decisiones no tomadas en su momento y que son fundamentales para el futuro del proceso. En cambio, lo importante  son esas decisiones que se toman y que afectan en el tiempo a una serie de eventos que se irán produciendo en el futuro y que estarán dentro del marco de la decisión ya tomada.

Dado lo cual conseguiremos, según nuestro criterio, un desarrollo positivo no solo para el sistema, sino también, para las personas y sus vínculos hacia afuera de las organizaciones. Si esto se torna una metodología de trabajo y vida, tendremos un equilibrio en los sistemas donde conviven personas con todos sus sueños, proyecto y personalidades. Y lograremos algo que desde el fondo de la historia tiene en su naturaleza incrustada la Persona, y es el ser administrador de la naturaleza y no todo lo  contrario que es lo que se observa con el síndrome del quemado.

 

Graciela Campos Escalante

Médico General, Licenciada en Comunicación, Maestra en Terapia Familiar y Maestra en Educación, León, Guanajuato, México

José Miguel Toro

Licenciado en Filosofía. Profesor Universitario en Sagrada Teología. Profesor. En Ciencias de la Educación. Posgrados. Buenos Aires – Argentina.


 

Capacitación a un grupo de alumnos de la Fundación Pescar en Banco Santander Río

Capacitación a un grupo de alumnos en Banco Santander Río

Capacitación a un grupo de alumnos en Banco Santander Río

Los alumnos del proyecto que lleva adelante la Fundación Pescar, pudieron vivenciar una capacitación sobre sus talentos no descubiertos, particularmente con un fuerte acento en el rescate de lo emotivo, brindada por Inteligencias Múltiples en Argentina, realizada en Banco Santander Río.

 

 

Capacitación a un grupo de alumnos en Banco Santander Río

Capacitación a un grupo de alumnos en Banco Santander Río

Capacitación a alumnos en Banco Santander Río

Capacitación a alumnos en Banco Santander Río

Violencia de Pareja, una forma de comunicarse

Publicado en http://www.e-neurocapitalhumano.org/shop/detallenot.asp?notid=538

Violencia de Pareja, una forma de comunicarse

¿Síndrome de víctima y victimario o síntoma de interacciones tortuosas entre hombres y mujeres?

Lic. José Miguel Toro – Argentina   /  Dra.  Graciela Campos Escalante – México

         

ABSTRACT

En este artículo presentamos desde el enfoque comunicacional,  algunos de los elementos para entender que,  cuando hay violencia en la pareja, no hay ni una “víctima” ni un “victimario” ya que en las interacciones podría observarse a las conductas agresivas como lucha por el poder en la cual, aunque de diferente manera cada uno se ve involucrado, sin que exista un culpable ni un “quién inició primero”. Deberá pensarse la violencia de pareja como una forma de comunicación, tal vez un poco atípica, en donde no sólo participan dos integrantes de manera simultánea, sino que además, están presentes, los contextos, la cultura, las condiciones políticas, económicas y éticas.

“Las mujeres maltratadas son masoquistas, provocan y disfrutan de las agresiones…”

Los hombres que maltratan a sus mujeres están enfermos y no son responsables por sus acciones…”

Expresiones como estas forman parte del mito acerca de la violencia y  las agresiones que se manifiestan entre los miembros de las parejas. En ocasiones, reflejan una manera de pensar ubicada culturalmente, fundada en prejuicios tradicionales que ensalzan a uno u otro de los integrantes de la pareja.

Se ha dado en llamar de diferentes formas a la violencia intrafamiliar: violencia doméstica, maltrato, violencia de género, de pareja, masculina, sexista, entre otras. Más, todas estas denominaciones hacen referencia a las conductas de violencia y agresión que se producen dentro del hogar, en las relaciones de convivencia más cercanas de las familias. Son formas de vinculación y comunicación que, eventualmente,  se conservan en el tiempo durante la convivencia.

En el contexto de sociedades mundializadas, que pretendemos ser tolerantes, incluyentes y democráticas ya no es posible –ni verosímil-, hablar respecto de violencia intrafamiliar o de género únicamente a la que se hace en contra de las mujeres, sino que debiéramos incluir también a las conductas violentas y al daño realizado de la mujer hacia el hombre, ya que históricamente, la dirección comunicacional tenía una sola dirección. El hombre generaba una orden y la mujer debía acatarla, de lo contrario se generaba un discusión que terminaba, violentamente. Pero este tipo de vínculo comunicacional, tenía como actor subordinado a los deseos o caprichos del otro, donde el rol del subordinado siempre lo cumplía la mujer.

Es por eso que hasta hace algunos pocos años, se decía que en la pareja el maltrato era: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado en daño o un sufrimiento físico, sexual o psicológico, para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vía pública o privada” (Artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994)

Hoy, a casi veinte años de esta conceptualización, las condiciones sociales y personales, han cambiado; las mujeres acuden en mayor número que los hombres a la universidad e incluso los posgrados y especializaciones están siendo más demandados por mujeres que por hombres, existe una mayor preparación y con ello independencia y autosuficiencia económica, laboral y tal vez hasta biológica y psicológica por parte del género femenino. Actualmente en México hay un mayor número de mujeres que de hombres  que cuentan con  al menos un empleo y muchas de ellas sostienen económicamente a su familia. Algo afín ocurre en Argentina.

Ante estos hechos cabría hacer algunos cuestionamientos de manera hipotética: ¿Es probable que estos cambios, estén propiciando conductas mayormente agresivas en estas mujeres? o, ¿tal vez sean un estímulo para que en determinada clase de relación, las parejas inicien una escalada simétrica de guerra interminable?

Las respuestas a estas interrogantes se encuentran en la intimidad de cada una de las parejas ya que el comportamiento dentro de cada familia y cada pareja conforma múltiples posibilidades, una suerte de imágenes fractales, como en un caleidoscopio[*]

La violencia conyugal, constituye una forma de comunicación en la que se produce un daño irreversible, ya que irrumpe en la frontera más sensible de una persona: su identidad, su cuerpo, su piel, o sus adquisiciones (estatus, profesión, oficio, etc.) el daño producido descalifica y denigra el autoconcepto que se tiene de sí y a la definición que se ha construido del ser pareja o familia. ¿Cómo entender la protección, el vínculo, el cuidado, la seguridad o la compasión que deben existir en la familia, si se destruyen estas expectativas con maltrato físico, emocional o ambos?

Para entender estos mecanismos, es importante conocer que la violencia, no se manifiesta per se, sino que todo acto de agresión se relaciona con diversos contextos, aprendizajes, estímulos y otras personas relacionadas con las personas sintomáticas[†]. Al constituirse en un tipo de comunicación, la misma está teñida por la influencia, tanto del ambiente como de la manera de ser de los integrantes del  grupo.  Esto es porque son formas de vincularse, forma que si bien son agresivas en el doble sentido de afectar a uno y a otro, es una forma de decir y es una forma de emitir un mensaje, mensaje que en ocasiones, posiciona a uno y a otro en un pedestal alto de superioridad o bajo de sometimiento.

Como hemos visto: El planteamiento respecto de la violencia doméstica es creer que uno de los integrantes es la víctima y otro el victimario, -pero no necesariamente deberá pensarse que la víctima es únicamente la mujer-  “las mujeres también pegamos… y a veces más fuerte”…    suelo decirles a las parejas que acuden a consulta argumentando que es el hombre quien comete el daño.

Pero, ¿qué sucede al interior de estas relaciones conyugales o de pareja?

Veamos el siguiente ejemplo:

Mujer de 32 años, quien padece una condición grave de celos, comienza a imaginar que su esposo le es infiel con otra pareja; así, llega a construir una historia, que ella supone verdadera… Luego vendrán las acusaciones, las palabras altisonantes, las descalificaciones, los golpes…    ¿y, él?,     pues se deberá defender, de las agresiones, en la misma medida.

La pregunta obligada será ¿quién inició las agresiones, quién la violencia?

Desde el análisis de la información lograda a través de las entrevistas con los miembros de esta pareja, la infidelidad fue un hecho real: eventualmente él estableció intimidad con otra persona, y también manifiesta problemas de control de sus impulsos con episodios de alcoholización.

A modo de análisis, proponemos los siguientes ángulos de observación:

Desde la perspectiva de la mujer:…Es el hombre quien está mal, y quien tiene el problema… podría suponerse que el “alcohol le provoca las crisis”, o que los insultos son motivados por la agresividad física  de su pareja.

Desde la perspectiva del hombre:…Las conductas violentas son justificables…,  ya que los gritos y  exabruptos de la mujer le motivan a golpearla. O, bien sus episodios de alcoholización se justifican ya que cuando él se halla sobrio en casa, su esposa se muestra indiferente y poco cariñosa.

Desde la perspectiva sistémica e interaccional: Ni él ni ella son culpables, sino actores interaccionales (aunque sin ser concientes de ello) del conflicto que les lleva a emplear conductas agresivas y proseguir en un estilo de vida que tarde o temprano les conducirá a una escalada  de violencia de alto riesgo.

Desde el enfoque comunicacional: La violencia física, psicológica, económica o de cualquier otra clase, constituye una forma de comunicación, en la cual los participantes, queriendo o no, están de acuerdo, pues esta es quizá la única forma en que pueden relacionarse –así lo percibieron y aprendieron seguramente de sus familias de origen, del medio ambiente, de la cultura…  es un estilo de vida, una forma de lenguaje, poco asertivo y gravemente disfuncional que, si no se reconoce a tiempo para detenerse se transmitirá a las siguientes generaciones, con  lo cual entonces, se cumple el enunciado de “los niños golpeados, cuando se conviertan en adultos, serán padres golpeadores”.

No debemos olvidar que es en el interior de la familia y frente a estas manifestaciones tan cotidianas y aparentemente justificables de violencia, es donde se forjan los futuros hombres y mujeres actores del maltrato de pareja, hacia dentro del hogar, o afuera. Hoy  vivimos graves situaciones relacionadas con diversos tipos de delincuencia, como signo de la violencia que de manera tan natural se inicia en el seno de la familia. Y esta forma de comunicarse se abre a los vínculos dentro de la sociedad,  en la vía publica, en las organizaciones laborales, y en las escuelas.  Generando un sociedad, casi naturalmente, violenta.

Bibliografía

MINUCHIN, Salvador. Caleidoscopio Familiar   Editorial Paidós

WATZLAWICK, Paul. JAKSON, D. Don, Teoría de la Comunicación Humana Buenos Aires 1982 Editorial Herder

BATESON, Gregory; WATZLAWICK, Paul; SHEFLEN, Albert; GOFFMAN, Erving; HALL, T. Eduard. La Nueva Comunicación, Editorial Kairos



[*]Término empleado por  Salvador Minuchin, como una metáfora de los cambios que suceden en las familias con cada entrada de información.

 

[†] El Síntoma es la manifestación objetiva de la crisis en donde existen múltiples elementos.