¿Cómo aprendemos a proceder?

Amigdala Cerebral

Como docentes, necesitamos, para poder realizar eficazmente nuestro trabajo con los alumnos, conocer algunas cosas.

En esta oportunidad, investigaremos un poco, como aprende nuestro cerebro, para poder tener otra herramienta a mano, para que nuestra tarea sea más completa.

Nuestro cerebro para poder actuar requiere, entre otros componentes, del buen  funcionamiento de un conjunto de neuronas que le permitirán proceder de distinta manera según las circunstancias.

Entre esos componentes, en este caso investigaremos uno de ellos. Comenzaremos por conocer qué es y cómo funciona la Amígdala. La amígdala cerebral, que no debe confundirse con la amígdala, que ubicamos en la zona de la garganta, es un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales que forma parte del sistema límbico y su función más importante es el procesamiento y almacenamiento de todas nuestras  reacciones emocionales, se la suele llamar “centinela de nuestras emociones”.

Amígdala Cerebral –

 

Tiene la forma de una almendra, de allí su  nombre, la posean todos los vertebrados, ella nos va a permitir escapar de situaciones que nos generan peligro, es la que nos hace recordar traumas infantiles y todo aquello que nos hizo sufrir en algún momento de nuestras vidas, como así también, todas las vivencias felices.

Por ser un lugar en el cual se localizan las emociones, nosotros los docentes y padres, debemos tener presente este punto, debido a que nuestros alumnos en la medida en que sean bien estimulados, acompañados, promocionados, valorados, que no reciban gritos e insultos, y particularmente que no experimenten la falta de confianza de parte nuestra hacia ellos, haremos que su amígdala cerebral tenga básicamente, buenas vivencias y ello permitirá que su reacción frente a determinados eventos sea altamente equilibrado emocionalmente.

Si nuestra amígdala cerebral está bien educada por los elementos conductuales que recibe desde el exterior, por parte de los docentes y padres, el niño estará preparado para construir estrategias adecuadas para afrontar las dificultades que le presente la vida a cada instante.

Debemos recordar permanentemente, que también aprendemos emocionalmente, es decir, que nuestro aprendizaje esta básicamente apoyado en vivencias, porque no solo somos seres inteligentes, sino que también somos emotivos, en diverso grado, por lo que si nuestro trato hacia nuestros hijos- alumnos, es violento o amoroso, dejará huellas que llamaremos mnémicas y que estarán presentes con sus consecuencias a lo largo de toda la vida.

Para hacerlo más sencillo, recibimos una personita para formarla y es como arcilla fresca en nuestras manos, si la moldemos con violencia, la misma no se formará, sino que se deformará o mal formará y las consecuencias serán lógicamente coherentes con esa malformación afectiva.

Desde el Conocimiento, deseamos haber aportado un elemento más para el mejor desarrollo de nuestra profesión.

 

Lic. José Miguel Toro

República Argentina