Conflicto y Complejidad en las Organizaciones

Conflicto en las organizaciones

Conflicto en las organizaciones

 

Art. Publicado en la Revista http://www.e-neurocapitalhumano.org/shop/detallenot.asp?notid=584

Conflicto y Complejidad en las Organizaciones 

La necesidad de buscar un equilibrio que beneficie a sus integrantes.

 

Dra. Graciela Campos Escalante – Lic. José Miguel Toro 

 

Con estas líneas deseamos mostrar algunos aspectos, de una realidad laboral cotidiana, que se está extendiendo cada vez más. Encontrar un equilibrio favorable, es fundamental, pues, de lo contrario terminará afectando a la totalidad de la  organización.

Los estudios sobre sistemas identifican, que en los grupos o conglomerados  humanos, ocurren eventos continuos, relacionados con su equilibrio: perturbaciones, homeostasis, retroalimentación y cambio con desarrollo, crecimiento, desestructuración o, en el peor de los casos,  desaparición de ese sistema.

No obstante, aún las conformaciones más estables, son sistemas en movimiento. Y lo son por estar formados por personas, que en sí mismas son seres que se desenvuelven en el ejercicio de los vínculos. Si se mantienen como están, es porque existe un balance entre procesos opuestos, que, sin embargo,  siempre tienden a modificarlas.

En el estudio de la dinámica de las organizaciones laborales, plantearemos una propuesta a manera de hipótesis:

Los sistemas humanos, establecidos  en un lugar determinado  y  que  por tanto, interactúan con factores ambientales y culturales específicos,  manifiestan  cambios con características ampliamente distintas, ante un mismo estímulo o evento.

Si bien los sistemas a los que nos referimos están integrados por personas, las que tienen por definición la capacidad de adecuarse, por medio de su inteligencia y voluntad a situaciones nuevas, también es cierto que esas condiciones muchas veces, pueden resultar demasiado vertiginosas en sus cambios, y terminan justificando la descomposición del sistema, generando un abanico de  consecuencias .

Pensemos, en un ejemplo:  Con el ritmo agitado en el que vivimos dentro de los ambientes laborales, cargados de responsabilidades en el ejercicio de nuestras tareas o bien en nuestros emprendimientos personales donde el beneficio económico depende de nuestros esfuerzos; con la ocurrencia de diversos fenómenos hacia el interior de dichos sistemas se generarán, no sólo múltiples efectos, en la interacción con sus integrantes,  y más aún, se modificará la propia estructura y  la de su medio ambiente.

¿Cómo sucede que una misma clase de información pueda generar situaciones tan extremas  en una organización, como por ejemplo,  el que  algunos de sus integrantes presenten síntomas como cansancio crónico, y manifestaciones somáticas?  Un caso típico es el llamado Burn Out que ocurre como “respuesta” ante el ambiente de estrés crónico.

Este síndrome es un mal de este siglo, tiene tres características que el Dr. Daniel López Rossetti, psiquiatra y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, define: “… el paciente se siente sobrecargado por las personas a su alrededor y genera recursos emocionales disminuidos, dificultad para seguir trabajando o prestando un servicio. La despersonalización: asume conductas deshumanizadas, automáticas, estereotipadas y disociadas, alejándose del otro como en un intento por terminar con el agotamiento. Clasificando a las personas en categorías y no como individuos, como mecanismo de defensa. Sensación de bajo logro personal: tiene un sentimiento negativo de sí mismo, baja autoestima, es indiferente y disminuye su contacto con la gente o busca cambiar de trabajo”.[1]

Éste no es un evento aislado sino un trastorno que se propaga como un “contagio” emocional hacia toda la organización, ocasionando también, efectos negativos en las personas directamente involucradas en el proceso, o bien en sus allegados, familiares y otros, que terminan modificando o adaptando el tipo de vínculo que está establecido con la persona afectada directamente. 

Estos conflictos a nivel de todo el sistema o de alguno de sus integrantes trascienden, no se detienen ahí. Las organizaciones tienen nexos, han establecido vínculos incluso con gente que vive en otros países, las redes sociales son hoy por hoy, el medio más conocido para ingresar a contactos comerciales, relaciones culturales o académicas, con lo cual las perturbaciones o los cambios en un sitio se propagan  rápidamente a otros. Lo fundamental es que la información produce transformación y cambios a todos los niveles en las interacciones involucradas.

Esta red de vínculos virtuales, donde no solo viaja información objetiva, sino también subjetiva, en la cual está implícita el estado anímico de las personas, termina formando un sistema más complejo que el original en la cual se muestran algunas características propias del mismo, entre las cuales encontramos un lado positivo: como la actualización permanente, la vinculación con personas de otras culturas, la posibilidad de gestar negocios, la posibilidad de una mejor atención a los clientes, etc. Pero también, un lado negativo: lo vertiginoso de la sucesión de los hechos a los que nos tenemos que adecuar e informar, los requerimientos de personas de otras latitudes, las exigencias de negocios particularmente de otros lugares geográficos con todo lo que implica, las exigencias de los clientes que cada vez estamos más acostumbrados  a solicitar mejor atención, etc.

Todo ello es sostenido o debe serlo, por la Persona, un ser netamente limitado que si bien es adaptable a múltiples situaciones, las que cambian por impulso de la Persona, también reciben estímulos externos, y ello termina generando un complejo que en ocasiones no favorece a la persona, por el contrario, termina afectándolo negativamente, provocando este estado llamado Burn Out o Síndrome del quemado.

Desde un lado positivo: Pero si bien, hemos marcado un efecto negativo, también debemos destacar la inmensa contribución que aportó para la Persona el desarrollo de vínculos, de relaciones interpersonales, que trascendieron el ámbito casi hogareño y local para hacerse internacional, porque ello trajo beneficios que se plasmaron en desarrollo humanos, profesionales, comerciales, científicos, tecnológicos, etc. Todo lo cual redunda en el mayor beneficio para la persona, que como sabemos es un ser social por naturaleza.

Conocer que los cambios, ocurren siempre,  que actualmente se producen con mayor rapidez, que son irreversibles, además de que pueden también propiciar no sólo situaciones conflictivas sino también el desarrollo de las personas y sus contextos, es una buena noticia ya que cuando  “nos encontramos en zonas desconocidas” hay una tendencia a desarrollar nuevas estrategias de resolver problemas y con ello mejorar la capacidad intelectual, emocional y afectiva. Todo lo cual se constituye en una oportunidad.

Desde estas líneas proponemos mantener el equilibrio, que redunda en salud no solo del sistema, sino también, de las personas que los conforman, y es hacer un llamado a la necesidad de distinguir entre lo urgente y lo importante, dando prioridad en un marco de orden a lo importante. Dado que lo urgente es un fenómeno que tiende a reproducirse frecuentemente motivado por decisiones no tomadas en su momento y que son fundamentales para el futuro del proceso. En cambio, lo importante  son esas decisiones que se toman y que afectan en el tiempo a una serie de eventos que se irán produciendo en el futuro y que estarán dentro del marco de la decisión ya tomada.

Dado lo cual conseguiremos, según nuestro criterio, un desarrollo positivo no solo para el sistema, sino también, para las personas y sus vínculos hacia afuera de las organizaciones. Si esto se torna una metodología de trabajo y vida, tendremos un equilibrio en los sistemas donde conviven personas con todos sus sueños, proyecto y personalidades. Y lograremos algo que desde el fondo de la historia tiene en su naturaleza incrustada la Persona, y es el ser administrador de la naturaleza y no todo lo  contrario que es lo que se observa con el síndrome del quemado.

 

Graciela Campos Escalante

Médico General, Licenciada en Comunicación, Maestra en Terapia Familiar y Maestra en Educación, León, Guanajuato, México

José Miguel Toro

Licenciado en Filosofía. Profesor Universitario en Sagrada Teología. Profesor. En Ciencias de la Educación. Posgrados. Buenos Aires – Argentina.