El cerebro femenino complementario del masculino

Cerebro de Hombre y Mujer

A lo largo de la historia del ser humano, se han presentado un conjunto de teorías que mostraban ciertas diferencias entre el varón y la mujer. Tanto en la Filosofía, como en la Sociología o en Psicología, entre otros campos científicos.

En ese sentido, los grandes filósofos cuando estudiaban el tema en sus tratados antropológicos, no hacían diferencias, porque hablaban del hombre en un sentido genérico.

En esa línea, muchos pudieron señalar un punto que identifique al hombre, como diferente de otros seres vivientes con ciertos desarrollos cognitivos. Estos pensadores hicieron su centro en lo que se denominó “esencia” del hombre, es decir, aquello por lo que realmente era hombre y no otro tipo de ser viviente, más allá de sus apariencias externas.

Esa esencia de hombre, tiene algunas particularidades que permiten que no cambie, más allá de lo cultural o de la evolución. En esa esencia, conviven dos elementos componentes que a la vez son inseparables, ya que si lo fueran, estaríamos perdiendo lo que denominamos unidad de tipo substancial. Dicho de otro modo, no pueden vivir separados estos dos componentes, que para ser más precisos, se denominan co-principios.

Estos dos co-principios fundantes, funcionan en forma de unidad, uno de ellos como recipiente de algo y el otro como recibido. El algo que funciona como recipiente, puede cambiar, evolucionar, etc., el que funciona como recibido, nunca debe hacerlo porque atentaría contra la permanencia de la unidad de estos dos co-principios.

En este punto, estamos diciendo que la Persona o el Hombre, nunca dejará de ser Persona u Hombre, para convertirse en otro ser vivo.

Pero, si debemos señalar que este Hombre o Persona en la naturaleza existe bajo dos géneros, la Mujer y el Varón.

Como Mujer o como Varón no dejan de pertenecer al Género Humano y tampoco dejan de ser Personas, con lo cual, damos un paso más, y decimos que tanto uno como el otro, merecen y tienen el derecho al mismo trato, ya que la esencia, según explicamos anteriormente, es la misma, es decir, que lo fundamental, aquello que los ubica en el género humano, es lo mismo.

Pero, y acá deseamos hacer un planteo que queremos expresarlo mediante un pequeño video, funcionan, operan, actúan, etc., de manera distinta, porque la manera en que sus cerebros se fue formando en el seno materno, fue distinta. Esto, nos indica que ambos sexos, no son uno mejor o peor que el otro, sino que operan de diversa forma y esa forma es complementaria. Esto es muy importante sostenerlo, no hay diferencias entre el varón y la mujer, porque la esencia que los define, según vimos anteriormente, es la misma.

Las diferencias que manifiestan en su modo de actuar, nos permite sostener una idea clásica, en la cual se manifiesta desde la más remota antigüedad, que “el hombre es un ser social por naturaleza”, de lo cual podemos inferir la necesidad de complementariedad para poder habitar y convivir en el mundo que nos toca.

Los invito a ver un pequeño video donde podremos visualizar las diferencias entre el actuar femenino y el masculino, desde el punto de visa de sus cerebros.

Es también, una invitación a los colegas docentes a tener presente este material, a la hora de desarrollar algunos contenido en el aula, teniendo en cuenta que, si el alumnado es masculino o femenino, o si hay predominio de unos o de otros, al momento de presentar los ejemplos para desarrollar la comprensión temática abordada, se debería poner el acento en la forma de enseñarlos y no tanto en los contenidos, que son los mismos para ambos sexos.

 

Lic. José Miguel Toro

República Argentina