Parece que nuestro cerebro es reticente al cambio, pero tenemos algunas dudas.

adaptarse-a-los-cambios

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Históricamente, los cambios fueron muy lentos, tan es así que erróneamente,  se fortaleció la idea de la permanencia, de lo estático, de lo conservador.

Es más, se proponía lo estático como definitivo y se hacía hincapié en la necesidad de sostener esa idea para fortalecer la identidad.

Hoy desde las Neurociencias, por un lado y desde las relaciones interpersonales o Inteligencia Interpersonal, observamos otra postura. La conveniencia y necesidad del cambio. Algo que no distorsiona la identidad, es más, la fortalece.

Nuestro cerebro, posee capas producto de una evolución del mismo a lo largo de la historia, y en esas capas podemos observar distintos nieles de adaptabilidad a los cambios o a la dinámica de los tiempos en los que vivimos.

No dejamos de tener en cuenta en este pequeño desarrollo, la creencia en que la permanencia otorga seguridad, previsibilidad y cierto nivel de especialización en las conductas, pero también no dejamos de lado, las ventajas que otorga la permanente adecuación que debemos hacer a la dinámica de los acontecimientos en los cuales estamos inmersos de manera cotidiana.

En el artículo que adjuntamos a esta pequeña introducción se destaca la necesidad de adecuarnos a  los cambios y las ventajas que ello proporciona a la persona, particularmente, en el campo de las relaciones laborales y por ello en las relaciones interpersonales, poniendo a prueba nuestra inteligencia Interpersonal  e Intrapersonal, de manera tal que justifica la acción de la Inteligencia Emocional.

El cerebro parece reticente al cambio

 

Lic. José Miguel Toro

República Argentina