¿Porqué tenemos miedo a las matemáticas?

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Muchas veces, nos encontramos frente a las matemáticas, como frente a un monstruo que no solo es horrible,  sin sabor, sin sentido, sin utilidad, sino que además, es algo que es difícil de abordar y domesticar.

Eso genera en nuestros niños un bloqueo. Pensemos que ellos, los alumnos, al igual que toda persona posee, entre otras inteligencias,  una inteligencia emotiva, y las situaciones que deben vivir tocan y hacen que se reaccione emotivamente.

Pues las matemáticas, muchas veces cumplen con ese rol de traumar, de bloquear a nuestros alumnos, en particular porque no les encuentran sentido y además, porque se presentan como un lugar difícil de abordar o comprender.

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Por otro lado, en algunos ámbitos escolares, se destaca a los alumnos que tienen una cierta facilidad para la comprensión de las matemáticas, poniéndoles el calificativo, de más inteligentes. Con este hecho, no solo estamos dividiendo, sino que también estamos cerca de una situación de discriminación.

Además, tengamos en cuenta que cada alumno proviene de un medio cultural concreto, con sus características particulares, tales como el tipo de familia en la que creció y vive, en el tipo de barrio en el que habita y por último en un medio donde las tradiciones expresadas en ideas, conductas y creencias tienen su aporte.

Ya en el terreno de la enseñanza y para evitar esta situación que se presenta como traumática, que como sabemos genera la necesidad de ayuda por parte de docentes extra-escuela, sugerimos que se apele a la creatividad, porque si hay algo que se presenta como desconocido y difícil, se puede abordar, con estrategias cuyo objetivo sea poner significado o sentido a lo que se está enseñando, para ello necesitamos apelar a la creatividad.

La creatividad puede ir por el lado de comenzar explicando matemáticas desde lo concreto con objetos y situaciones que requieran ser medidas, dimensionadas cuantitativamente. Pero partir de lo concreto y no de lo abstracto, es decir, no de la formula o del mero número.

En la cabeza del alumno ingresa emotivamente más rápido y claro una imagen concreta, vivenciarla, y si es posible tomada de la vida cotidiana, y luego surgirá la necesidad de cuantificarla.

Proponemos un pequeño video para mostrar las diversas  situaciones emotivas que generan en el alumno la no comprensión de las matemáticas.

Lic. José Miguel Toro

República Argentina