Los Valores son Bienes Cultivables

 

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Los valores son bienes cultivables. 

¿Qué deberíamos hacer?

Dra. Viviana Chama                                                         Lic. José Miguel Toro

Argentina                                                                                       Argentina

 

 

Introducción  

Frente a los últimos acontecimientos que nos muestran los medios periodísticos de Argentina en estos días, sobre el tema de Educación, en particular cuando hacen centro en los conocimientos de los valores, tenemos que hacer una reflexión.

 

Como problema a considerar ubicamos el siguiente: 

La evolución o involución de la educación enla Argentina, manifestada a partir de la ausencia de valores, justificada por los múltiples ejemplos que van desde la abolición de las  amonestaciones, como medidas disciplinarias, pasando por las faltas de respeto a los docentes y a sus propios compañeros, hasta la ausencia de valores patrios, alimentados por la no celebración de las fechas patrias que se cambian por feriados turísticos.

Esta situación constatada a cada paso nos invita a una reflexión con miras a resolverla para evitar el desarrollo progresivo de sus severas consecuencias.

 

Pruebas concretas del fenómeno

Casi a diario los medios de comunicación, nos están presentando un panorama que dista de ser bueno. Este panorama tiene las siguientes características:

–          Hechos en los que los alumnos muestran conducta  violentas dentro del aula y fuera de ella.

–          Hechos en los que los docentes de diversos niveles son literalmente castigaos por alumnos y padres frente a una decisión que tiene que ver con la llamada de atención a los alumnos, solicitando que los mismos concurran al colegio acompañado de los padres.

–          Hechos en los que los padres van al domicilio particular del docente para ajusticiarlo por que llaman la atención a los niños.

–          Más allá de la escuela encontramos espectáculos violentos en las calles, a la salida de los boliches, en los estadios de fútbol, en una esquina, donde los vehículos están frenados por el semáforo.

–          En los medios de comunicación, en particular los televisivos, personajes conocidos se despachan libremente con improperios hacia otras personas, o en la red, donde vemos, por ejemplo en Twister, como se expresan autoridades cuando se dirigen a colegas o bien a otras personas.

 

Frente a todos esto, que estamos haciendo?

Hemos citado solo algunos ejemplos de conductas violentas. Ahora nos preguntamos. ¿Qué rol tiene la educación en este escenario?

Si nos remontamos a los primeros conceptos, descubrimos que educación esta vinculada a formación, a crecimiento, a desarrollo.

Evidentemente, algo esta funcionando incorrectamente al ver estos ejemplos conductuales.

De allí que nos preguntamos, ¿Qué debemos hacer?

 

Propuesta  

Desde este lugar y a partir de la experiencia que nos avala como docentes, nos vemos obligados a responder a esta situación de deformación generalizada.

Dentro de los elementos a tener en cuenta, debemos señalar los siguientes:

–          Tomar conciencia que este ritmo de desorden nos lleva necesariamente al caos.

–          Que la toma de conciencia tenga un segundo momento, donde se vea la necesidad de tomar medidas urgentes.

–          Por último, que esas medidas no estén atadas a tiempos políticos y por ellos deben ser de largo plazo.

Una vez que se supere esta instancia, debemos ponernos a la obra de manera concreta y comenzar con una fuerte campaña de concientización social que mire en varios sentidos.

En primer lugar, que la sociedad tome conciencia de la necesidad de ordenarse.

En segundo lugar, la implementación de una capacitación docente masiva que abarque todos los niveles.

En tercer lugar, la necesidad de comprender que el niño necesita de normas, por el sencillo hecho que necesita de una formación y la misma se logra mediante una educación efectiva.

 

En la Sociedad

Para hacer más concreta la propuesta nos centramos en la sociedad sugiriendo algunas acciones que nos parece serán de utilidad.

-Aprovechando la amplia llegada a todos los ámbitos hogareños de los medios de comunicación, buscar la forma de generar campañas informativas que sean didácticas y muy concretas, donde se visualicen valores de convivencia en diversos escenarios cotidianos.

-En las propuestas masivas ofrecidas por los medios de comunicación, la conveniencia de poner el acento en algunas ideas, tales como, ¿Qué país tenemos?; ¿Qué país queremos?; Qué caminos seguir para alcanzar el tipo de país que buscamos?; etc.

 

En el profesorado

Para hacer más concreta la propuesta nos centramos en el profesorado sugiriendo algunas ideas:

-Introducir asignaturas de orden teórico- practica que permitan el conocimiento y el ejercicio de diversos valores en situaciones concretas.

-Talleres en los que se planteen situaciones conflictivas que deban ser resueltas, donde se ponga en práctica la necesidad de ajustar expresiones lingüísticas; actitudes; gestos corporales; etc.

 

En la Escuela 

Para hacer más concreta la propuesta nos centraremos en la escuela, centro neurálgico dentro del cual los niños recibirán de parte de sus docentes los elementos conductuales necesarios para ser incorporados.

-Talleres en los cuales los alumnos se vean involucrados en situaciones en las que deban expedirse utilizando los diversos valores recibidos de los docentes.

-Acciones tendientes a prevenir y corregir conductas diversas.

-Frecuentes ejercicios en los que los alumnos deban ajustar sus acciones a una normativa donde los valores referidos  a la convivencia y al respeto a los símbolos patrios tenga un destacado lugar.

 

Conclusiones 

Los valores son bienes que tienen la característica de apetecibles. Ello hace que queramos alcanzarlos e incorporarlos. El terreno educativo es un ámbito propicio para sembrarlos con la posibilidad real que los mismos se desarrollen y den fruto.

Con este trabajo pretendemos sugerir la necesidad de sembrar valores en los niños para el nuestro pueblo recupere un perfil que cada vez se diluye más, logrando la pérdida de identidad axiológica que notamos en algunos ejemplo como los indicados.

 

Bibliografía Sugerida

Brites de Vila, Gladys. – Almoño de Jenichen, Ligia. “Inteligencias Múltiples” – Ed. Bonum – 2010

Gardner, H. – “La Inteligencia reformulada, Las Inteligencias múltiples en el siglo XXI” – Ed. Paidós – 2010.

Gardner, H. –“Inteligencias Múltiples, La teoría en la práctica” – Ed. Paidós – 1995.

 

ESQUIZOFRENIA ¿Predisposición genética o Construcción social?

Nos place sobremanera, poder difundir desde este sitio, un artículo de la Dra. Graciela Campos Escalante, ya publicado en la Revista Neurocapital Humano.

Por otro lado, deseamos agradecer a la Dra. Campos Escalante por su generosidad para con Inteligencias Múltiples en Argentina.

 

 

ESQUIZOFRENIA   ¿Predisposición genética o   Construcción social?

 

Por Graciela Campos Escalante*

Resumen

Durante más de un siglo, la Esquizofrenia ha sido conocida y atendida solamente en el área de la salud física, los diagnósticos y tratamientos han sido enmarcados por un determinismo biológico: bioquímico, genético o estructural.  El psicoanálisis ha participado en este determinismo con un enfoque reduccionista respecto al funcionamiento de la mente del individuo afectado. El medio ambiente y las interacciones que se ejercen mutuamente: organismo/ambiente/ambiente/organismo, son los factores paradigmáticos para entender que;  la salud y la enfermedad son parte de un continuo; que la enfermedad no es “provocada” sólo desde lo individual y que el medio social es una posibilidad para comprender  la intersección que ejercen la salud o la disfuncionalidad.

Palabras clave: Esquizofrenia, organismo, determinismo biológico, reduccionismo, transmisión transgeneracional, esquizofrenógeno. 

Cuando se habla de esquizofrenia es común, establecer uno o varios diagnósticos, todos ellos incluyen factores predisponentes relacionados casi siempre con la genética familiar, antecedentes pos-lesionales, o bioquímicos –la dopamina “es responsable”-, se dice.

Existen también, aunque menos exploradas por los paradigmas de ciencia positivista: las no-etiologías de la esquizofrenia, relacionadas con las interacciones entre el individuo y el medio ambiente. La Teoría general de sistemas, el Interaccionismo y actualmente; el Cosntruccionismo Social están modificando los patrones de observación y formulando nuevos modelos, no sólo de la enfermedad sino también de la salud. 

En 1801 Philippe Pinel hizo la primera descripción integral de la esquizofrenia, estableció el término Demence para caracterizar el deterioro de las funciones mentales en los enfermos crónicos y hospitalizados. Emile Kraepelin (1856-1926) y Eugen Bleuler (1857-1940) integraron varios conceptos clínicos para nombrar a la  esquizofrenia la cual –como lo dice su nombre- significa división de la mente, relacionada ésta con las manifestaciones psicóticas y el deterioro cognitivo que aparecen alrededor de la adolescencia o primera juventud.

La escuela médica moderna considera que la esquizofrenia es una enfermedad conocida a partir de los últimos dos siglos, e insiste en que la descripción de la demencia precoz de Kraepelin no se conoció hasta antes de 1812[1].

La enorme tradición y credibilidad por la teoría y técnica de la medicina occidental, la revolución freudiana en la primera mitad del  XX y el surgimiento de la neuropsiquiatría han logrado con éxito establecer que;  son los factores “orgánicos” o  únicamente los aspectos “psíquicos”, los que constituyen la causa y el efecto de la salud o enfermedad, lo cual ha conformado un pensamiento reduccionista respecto a la comprensión de los fenómenos en la  psicología y la medicina, por mencionar sólo dos áreas del conocimiento.

En fechas recientes, la Organización Mundial de la Salud, ha estimado que 400 millones de personas sufren trastornos psiquiátricos y  neurológicos; tan sólo en América Latina y el Caribe.[2]

Algunos autores han establecido que el descubrimiento de los neurolépticos, a mediados del siglo pasado, fue el inicio de una revolución que ha generado un cambio en la historia natural del padecimiento, -logrando en ello,  afianzar aún más el territorio del fundamento orgánico de la enfermedad-.  Desde el año de  1954 –fecha en que aparece el primer antipsicótico la clorpromazina–  se admitió en los ambientes científico y popular; que seguramente en adelante, el control de los síntomas y el establecimiento de una reinserción a la sociedad habrían sido logrados para la persona con esquizofrenia, en la medida en que la monopólica industria farmacéutica produjera fármacos más eficientes, específicos y  costosos.

Actualmente el curso de las intervenciones para la esquizofrenia ha cambiado; el tratamiento farmacológico no siempre cubre las expectativas del enfermo ni de la familia, ni siquiera del médico ya que,  las interacciones de los fármacos con los químicos del sistema nervioso y otros, provocan nuevos síntomas –a veces más graves que la propia enfermedad- con lo cual la evolución y el pronostico son impredecibles.

 

Visión capitalista de la enfermedad

Las propuestas bioquímicas y genéticas de la esquizofrenia han prevalecido desde la segunda mitad del siglo XX. Como la psiquiatría se ha convertido mayormente en una especialidad de medicamentos, la industria farmacéutica se ha apresurado a ver las ventajas de una alianza con esta profesión. Muchos de los psiquiatras que participan en la investigación promovida por las empresas farmacéuticas, no poseen una rigurosa formación en la ciencia, por lo cual sus estudios presentan  importantes sesgos epidemiológicos. No obstante, y ante la fragilidad de las evidencias clínicas y farmacoterapéuticas la visión determinista es una clase de imposición implícita que proviene de intereses que van más allá de los trastornos sean estos de cualquier índole.

 

Las fronteras entre salud y enfermedad mental son ilusorias.

Es necesario el aporte de todas las ciencias -del conocimiento en su totalidad-.  Entender una entidad nosológica solamente desde sus manifestaciones clínicas, es olvidar que los organismos interactúan con sus entornos, y que éstos se co-construyen y transforman de manera multifactorial. De otra forma, estaremos regresando a un “cartesianismo descarado”[3] y a un dualismo mecanicista lineal, a una definición de mente-cuerpo casi monádica.

Gregory Bateson[4], menciona un concepto esclarecedor: el de mente intracerebral y mente extracerebral; la mente: pensamiento, lenguaje, memoria; no puede provenir más que del exterior, del medio ambiente, la mente intracerebral, es procesamiento y representación de una realidad: la de nuestro entorno, es también la reproducción y la creación que el cerebro realiza sobre su medio exterior. Bateson señala que ambas son lo mismo, sólo que en este caso son observadas desde distintos y nuevos niveles de clasificación y conceptualización.

La “enfermedad mental”  no se constituye, sólo por neuronas, por segmentos o regiones encefálicas; en el caso de la esquizofrenia existen modelos de observación e intervención en donde el medio ambiente en general  y mayormente la familia participan retroalimentándose mutuamente como factores esquizofrenógenos[5] de la enfermedad, conceptos como: transmisión transgenracional[6], circuitos reverberantes, mensajes de doble vínculo y otros están relacionados con una comunicación gravemente disfuncional. Todos participan: familia y comunidad.

 

¿Qué hay  por hacer?

Primero: Información, saber que hay otros caminos,  otras soluciones  que las palabras pueden ser sanadoras,  que la comunicación y las interacciones que ocurren hacia el interior y el exterior de las familias ejercen una influencia definitoria para la salud o enfermedad de sus individuos.

Segundo: Atención; significa que respecto a la enfermedad,  no sólo el médico será quien puede dar soluciones. Actualmente la información y el conocimiento integral de un problema de salud o enfermedad, nos obliga a buscar una mirada ecológica; a voltear hacia todos los ángulos. Sumar al diagnóstico médico, la mirada filosófica y ética acerca del problema, ampliar el foco para comprender el cómo el medio ambiente físico y social  interactúa con la enfermedad,  es un recurso más para el tratamiento multifactorial de un padecimiento en el que la responsabilidad  de su evolución, ha permanecido, por más de un siglo,  sólo en manos de los médicos. 

Lo que caracteriza el desarrollo y las acciones humanas es que son consecuencia de una enorme serie de causas que se interrelacionan y entrecruzan. Nuestros actos no son fortuitos ni independientes respecto a la totalidad de esas causas que conforman un sistema intersecante, ya que somos seres materiales en un mundo causal.[7]

 

Referencias 

GARNICA, Portillo Rodrigo (1995): Esquizofrenia: Diagnóstico y Tratamiento en la Práctica Médica.  Clínica Médica, México

Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales: Cuarta edición. American Psychiatric Association. Masson

LEWENTIN,  Richard C.,  S. Rose y  L.J. Kamin (1986): No está en los Genes  Racismo, Genética e Ideología.  Drakontos

BATESON, G. (1972): Pasos Hacia una Ecología de la Mente. Paidós

SHEFLEN, Albert. (1992): Dimensiones de la Terapia Familiar. Paidós

MURRAY,  Bowen. (1992): De La Familia al Individuo. Paidós

 


[1] Ibíd., p. 21

3 Ibíd., p. 22

[3] LEWENTIN, Richard C. et. al. (1986) p. 390

[4] BATESON, G. 1972 p. 236

[5] SHEFLEN, Albert. (1992):  p. 153.

[6]MURRAY,  Bowen. (1992):  p 67

[7] LEWENTIN, Richard C., et.al. (1986):  p. 398



* Médico General, Especialista en tratamiento de adicciones en la familia. Licenciada en Comunicación,  Terapeuta Familiar con enfoque sistémico. León, Gto. México