Con el desarrollo de la Inteligencia Espiritual podemos elevarnos por sobre la mediocridad

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Los tiempos actuales tienen la necesidad externa de vivirlos de manera vertiginosa, atropellando a las personas con sus urgencias y sus carencias. Estas necesidades son externas porque nos son impuestas, provienen de urgencias para llegar antes y lograr más y mejores resultados cuantitativos, expresados en valores pecuniarios.

Esa realidad en la que nos insertamos día a día, nos lleva a perder de vista lo importante. A perder de vista el hecho de que el hombre es el que está invitado a administrar los tiempos y el mundo y no al revés.

Muchas veces, vemos que los niños son callados ante diversas manifestaciones espontáneas como hacer preguntas inquietas, o expresar sonidos en diversos útiles de cocina, tales como ollas o sartenes, o bien reprendiéndolos porque no hacen lo que muchos adultos pretenden, porque entienden que no es útil lo que hacen, porque no tienen futuro, etc.

Cuantos músicos en potencia quedaron truncos por sentir y vivir indicaciones en contrario de parte de algunos adultos. Cuantos niños talentosos, que dedicaban tiempo a la reflexión, al silencio, al contacto con la naturaleza cambiaron su inclinación natural debido a imposiciones externas.

Todo esto ha llevado a que muchas personas olvidaran la experiencia y los momentos dedicados a la reflexión, al silencio, a las preguntas, cediendo a las exigencias de los tiempos vertiginosos.

La inteligencia Espiritual rescata lo propio de la Persona, la inclinación a hacerse preguntas, a abstraerse en pensamientos, a asombrarse de las manifestaciones de la naturaleza y del hombre.

La Inteligencia Espiritual, sede de la ética, de los valores, donde anida la libertad y la dignidad, debe estimularse, debe desarrollarse, debe promoverse.

La propuesta que hacemos desde este sitio es que a los niños de nuestras escuelas motivemos a valorar el silencio, a escuchar sus preguntas y responderlas, a que puedan tener contacto frecuente con la naturaleza, con la vida de los animales y plantas. A que conozcan la necesidad de convivir sanamente y a fomentar el diálogo.

Proponemos un pequeño video que nos permitirá profundizar en estas ideas.

Lic. José Miguel Toro

República Argentina