¿Qué método podríamos utilizar para desarrollar la Inteligencia Matemáticas a niños pequeños?

Enseñar Inteligencia Matemática

Un niño en sus primeros años, va desarrollando su capacidad de conocer, motivada por un lado por el entorno que lo cuestiona y por  el otro, por sus necesidades básicas, tales como alimentación, afecto, etc.

El entorno que lo rodea, se presenta como multivariado, complejo, cargado de acertijos y ello provoca en el niño la invitación a resolver, a descubrir, a investigar. Todo esto motorizado por la curiosidad que lo invita y el asombro que lo extasía.

El Dr. H. Gardner, en el texto “Estructuras de la Mente”, (1983), nos comenta este tema y citando a Piaget, habla de la permanencia del objeto, incluso cuando son sacados de la vista del niño, además estos objetos que habitan en este multivariado entorno, poseen distintos aspectos, distintas formas, distintos colores, lo que termina presentando al niño desafíos casi permanentes en la medida que los manipula.

En esta manipulación, aparecen rudimentos que hacen a la vinculación, por ejemplo entre formas, colores, o tamaños.

Estos elementos permiten que el niño comience a formar dentro de sí una imagen del mundo donde habita que necesita entender y para ello manipula. En este punto se abre una puerta al adulto, a los padres o hermanos más grandes que él, que se ven invitados a acompañar estimulando al niño para poder juntos, desentrañar esta complejidad mundana que se le presenta como un gran problema a resolver.

Enseñar Inteligencia Matemática

En este momento hay caminos que los adultos podrían utilizar, partiendo de un punto de vista didáctico que arranca desde la realidad física y como tal concreta. Esto es, que  lo primero que se visualiza es un objeto, el que posee forma, color y tamaño.  Entre esos componentes de los objetos existen vínculos, que se pueden expresar en distancia, en afinidad de colores y formas, etc.

También entre los objetos físicos y el niño existe una distancia que es necesario decodificar, el objeto tiene una existencia física y en el niño es una existencia mental. En este punto tiene lugar  la abstracción, algo que de una forma más sencilla expresa Piaget, con el tema de la permanencia en la ausencia de los objetos en la mente del niño. Acá también podríamos introducir el camino de la inducción, mostrándole al niño que existe una multitud de objetos de mismo color y de la misma forma, pero que siempre estarán representados en su ausencia por uno solo, el cual habitará en su mente y que nos permitirá posteriormente, el reconocimiento cuando visualice otra vez el mismo en otras circunstancias, en otro tiempo y en otro espacio.

Enseñar Inteligencia Matemática

El adulto que acompaña, está invitado a seguir esta curiosidad que el niño porta y deberá ayudarlo a canalizarla, yendo de lo simple a lo complejo, de lo físico y concreto a lo abstracto, de la figura al número. Y no al revés.

Este camino que hemos descrito en este pequeño texto lo podrás ver de manera didáctica en un pequeño video con dos partes que te proponemos.

 

Lic. José Miguel Toro

República Argentina.

 

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